viernes, 2 de junio de 2017

Ahora llega la muerte: Capítulo dieciséis (Último)


El sheriff de Razor City recibió con los brazos abiertos a los recién llegados, sobre todo cuando supo que los Blackhorn se dirigían allí cuando fueron apresados. Los delincuentes fueron introducidos en una de las celdas de las oficinas del sheriff, donde Marc Blackhorn fue curado de su herida.
Molly Spivot se puso la ropa que, de nuevo, el reverendo del pueblo le había dado, unos pantalones de montar y una camisa, su herida había sido vendada y se había dado un largo y relajante baño.
Al salir vio a Wild en la puerta.
--Ahora tienes mejor aspecto--le dijo.
--Sin duda—sonrió ella—Y no solo por fuera, por dentro me siento mejor.
--Me alegro que estés bien—dijo el pistolero.
--Y yo me alegro que me detuvieras antes—sonrió ella—Si hubiera cruzado esa línea…
--Una vez que se cruza no hay vuelta atrás—dijo Wild—Lo sé por experiencia.
--¿Qué haréis ahora?—dijo Molly viendo como Lechuza roja llegaba junto a ellos.
--Con la recompensa de los Blackhorn—dijo Wild—Quizás compremos una casa en un sitio tranquilo, por cierto.
Se acercó a su caballo y sacó un saco de piel.
--Esto te pertenece—dijo dándoselo.
Molly sabía perfectamente lo que era.
--No puedo aceptarlo—dijo.
--No seas tonta—dijo el pistolero—La mitad de la recompensa es tuya, además lo necesitarás si quieres ir a buscar a Ray.
--Ni siquiera sé donde está.
--Por suerte he hablado con el sheriff—dijo Wild—Mandó un telegrama a Austin preguntando por él, hay un Ranger Ray Storn en un pueblo llamado Santa Paz.
--Entonces allí iré—dijo Molly.
Abrazó a Wild y después a Lechuza roja.
--Dale las gracias a Masauru—le susurró al oído.
Después subió al caballo que, antes era de Marc Blackhorn, y ahora era suyo.
--¿Sabrás llegar sola?—le preguntó Wild.
--Iré hacia el sur—dijo Molly—Despacio, pero sin detenerme.
--Cuídate, Molly Spivot—dijo Wild.
--Lo hare, Jacob Wildebeest.
Y se alejó despacio.

El juicio contra los Blackhorn fue rápido, no hizo falta que Molly Spivot declarase, pues aparecieron al menos cinco mujeres que habían sido violadas por los hermanos, después de que estos asesinasen a su esposo o padre, el dueño del banco de Doblon city, que los Blackhorn atracaron con su usual violencia, Roxanne, la madame de Iron city, declaró,  junto con cuatro de sus chicas, los abusos y violaciones sufridas por los acusados. El sheriff McAllahan declaró como testigo del asesinato del reverendo Williams por parte de los Blackhorn, a pesar de que él había cometido un delito al negociar con ellos y dejarles marchar, delito que le costaría su placa.

Al día siguiente, todo Razor City se arremolinó en la plaza principal, todo estaba preparado para que los hermanos Blake y Marc Blackhorn fueran ejecutados.
--Blake Blackhorn, alias la serpiente---leyó el sheriff del pueblo los cargos—Se te condena por la violación de al menos cinco mujeres, el asesinato de al menos quince hombres y dos niños, el atraco al banco de Doblon City, el asesinato del reverendo de Iron City, escándalo público, amenazas…
Aquello duró un rato, después leyó los cargos contra Marc Blackhorn, los cuales eran, en cierto modo, los mismos que su hermano.
--¿Tienen algo que decir?—preguntó el sheriff después.
Marc no dijo nada, pero Blake tenía la boca más suelta a pesar de tener una soga alrededor del cuello.
--Ahora parecéis muy felices—dijo—Pero ya vendrá otro, otra serpiente, hay mas como yo, eso me consuela, malditos paletos. Porque vendrán a por vosotros…
 --Puede venir quien quiera—dijo Wild—Pero ahora llega la muerte… para los dos.
El sheriff le hizo un gesto al verdugo y este movió la palanca, los dos cuerpos cayeron casi un metro, el cuello de Marc se partió de una, con un sonido crepitante, Blake aguantó más, su cabeza se fue poniendo roja por momentos y sus ojos casi se le salieron de las órbitas, pataleaba mientras era estrangulado.
Wild desvió la mirada, no tenía necesidad de ver aquello, Lechuza roja no parecía, sin embargo, afectada lo más mínimo.
--No bailaré para guiar estas almas—se dijo.
Todo el mundo aplaudió ante la muerte de aquellos dos canallas, esos dos asesinos y violadores, después la plaza quedó desierta salvo por el enterrador, que con su ayudante guardaba los cuerpos en sus cajas, preparadas de antemano.
El cuerpo del mexicano apareció días después, casi en los huesos, cuando el caballo se cansó de galopar y se detuvo, ya muy lejos del estado de Colorado, en el río Yellowstone para saciar su sed, los otros tres fueron enterrados en una misma tumba con una sola inscripción.

“Hermanos Blackhorn, asesinos”

La ciudad de Santa Paz hacía honor a su nombre, era pacífica y tranquila, casi colindando con México, ambas razas se mezclaban en ella pero no solían ocasionar problema ninguno.
Molly entró a caballo, con ropa nueva, observando los edificios de cemento blanco, todo era muy mexicano allí.
El viaje había sido largo, pero tranquilo, no se había cruzado con nadie peligroso, solo con un grupo de apaches que, al ver que era solo una muchacha y que iba metida en sus pensamientos, no le habían hecho nada.
Llegó y se detuvo ante la oficina del ranger, bajó de su caballo y se quedó de pie delante del edificio, de repente estaba nerviosa.
Entró y vio al Ranger Ray Storn de espaldas.
--¿Quién es?—preguntó el hombre sin volverse.
--Soy yo—dijo ella.
El ranger se giró y, al verla, sonrió.
--Señorita Spivot—dijo—No te esperaba.
Molly se acercó a él.
--Pues aquí me tienes—dijo.
--¿Y ese negocio que tenías entre manos?
--Saldado.
--Entonces—sonrió el ranger--¿Te quedas?
Molly sonrió.
--Me quedó—dijo—Si tu quieres.
--No deseo otra cosa—dijo él—No he podido dejar de pensar en ti desde que te vi en Fort Green Lizard.
--Ni yo—dijo ella.
--Solo espero que esta vez no nos interrumpa otra serpiente.

--No—sonrió Molly—Ya no habrá más serpientes.


FIN

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