lunes, 15 de mayo de 2017

Ahora llega la muerte: Capítulo trece



Los Blackhorn cabalgaban sin parar, levantando un hilo de polvo tras ellos, sin detenerse en las siguientes cuatro horas, fue Marc, quizás el más sensato, el que adelantó al grupo y se detuvo, haciendo que sus hermanos y el mexicano se detuvieran también.
--Si continuamos cabalgando los caballos morirían—dijo.
--Quiero llegar a Razor city cuanto antes—dijo Blake Blackhorn.
--Todos lo queremos—dijo ahora Donald—Pero si perdemos los caballos será peor.
Blake sabía, a pesar de su orgullo, que tenían razón.
--Maldita sea—dijo—Teníamos que haber colgado a esa zorra junto con su madre.
--Pronto podrás hacerlo—dijo Marc—Pero paremos en el río un momento, allí descansaremos y los caballos podrán beber agua.
Se dirigieron al río, a unos quinientos metros de donde estaban. Bajaron de sus caballos y los animales bebieron agua como si no hubiera suficiente, sin duda el viaje les había agotado.
Blake Blackhorn se separó y miró el suelo en busca de huellas, al instante supo que muchos caballos habían estado allí, seguramente nativos.
--Espero no encontrarme con más sucios indios—dijo como si le hablase a alguien—No tenemos con que negociar con ellos.
Mientras sus hombres se lavaban, pues hacía meses que no lo hacían, observó el horizonte en busca de los dueños de las huellas, pero estarían ya lejos, tampoco podía verse Razor City, se recriminó a si mismo que no tendrían que haberse detenido.
Al volver el mexicano le habló.
--Tranquilo, jefe—dijo—Esa niña no tiene nada que hacer contra nosotros.
--Ese sheriff cobarde dijo que iba con un caza recompensas—dijo Blake.
--¿Y qué?—dijo Chico—Nunca nos dieron miedo los caza recompensas.
--Lo sé.
Miró a Donald y Marc, que ya salían, con sus torsos desnudos, del río.
--Chico—dijo—Tengo una idea.
--Diga, jefe.
--Adelántate hacia Razor city, pero no por aquí, por el otro lado del río—explicó Blake—Si nos llevan ventaja deben de estar casi llegando, perdimos mucho tiempo en Iron City.
--¿Y qué pasa si los veo?—preguntó el mexicano.
--si es vedad que va con un caza recompensas—dijo el jefe—Mátalo a él primero, y tráeme a esa zorra para que ajustemos cuentas.
Miró a Donald.
--Ve con él.
--¿Y qué haréis vosotros?—preguntó este.
--Nos quedaremos aquí por si todavía no han llegado—dijo--Si lo hacen haremos lo mismo, matar primero a ese miserable que cree que puede cazarnos. Quien primero los encuentre que vuelva sobre sus pasos.
--Hecho, jefe—dijeron los dos.
El mexicano y Donald cruzaron el río con sus caballos y trotaron, ahora más tranquilos, dirección Razor city, Mientras, Blake y Marc esperaron allí, también tranquilos, pero no obstante vigilantes.

Continuará

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